Participar y proteger

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Rentabilidades pasadas no son indicativo de rentabilidades futuras.

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  • Rafael Ortega

¿Es momento de cambiar de estrategia?

El miedo se ha apoderado de los mercados con una velocidad apenas vista durante los últimos cien años. En solo dos semanas la renta variable global sufría la caída de un -20% más rápida en cien años. Pocos días después las pérdidas sobrepasaban el -32%.


Ante este reto nuestra combinación de activos y estrategias se ha comportado relativamente bien. El mercado ha sido especialmente duro con algunos de los activos que diferencian nuestra estrategia de otras como son el oro y el mercado inmobiliario. El primero no conseguía mantener su techo -aunque bajaba mucho menos que la renta variable- y el segundo ha sido de lejos el activo global más castigado durante este mes. Tampoco los bonos de máxima calidad crediticia y largo plazo han tenido un comportamiento brillante.


Durante estas fechas de máxima volatilidad nuestra sub cartera buy & hold ha ido equilibrando los pesos relativos de cada activo, podando ligeramente algunas posiciones y sembrando en otras más castigadas por las caídas.


Por su parte nuestra subcartera trend ha ido reduciendo sistemáticamente nuestra exposición a renta variable prácticamente todos los días desde que comenzó esta crisis. Esto nos ha permitido amortiguar una parte importante de las caídas que hubiéramos sufrido de no hacerlo y acumular un 13% de caja que, por un lado, reducirá nuestra exposición ante un escenario de caídas futuro, y por otro, nos permite tener una cantidad importante de pólvora seca que de seguro nos será útil más adelante.


En global la suma de estrategias ha reducido la caída registrada por la renta variable global a aproximadamente la mitad. Lamentablemente, esto borraba la totalidad de beneficios acumulados durante 2019.


El pasado fin de semana compartía con partícipes y amigos de River una carta extraordinaria explicando a fondo detalles más técnicos al respecto de como se estaba comportando la estrategia y que podíamos esperar de ella. Poco ha cambiado al respecto en ese campo en estos días por lo que podría seguir siendo de interés para aquellos que quieran saber más. La podéis encontrar aquí.


Dudas razonables


En estos tiempos tan complicados en los que sufrimos en nuestro día a día, tememos por nuestra salud y trabajo, se complica nuestra operativa, y los mercados caen con fuerza es inevitable que surjan dudas.


  • ¿Qué hacemos al respecto?

  • ¿Es momento de dejarlo estar?

  • ¿Deberíamos cambiar nuestra manera de invertir?

  • ¿Es momento de vender y olvidarse?

  • ¿Seguimos con el plan?


Si bien es completamente legítimo hacerse estas preguntas me gustaría desde aquí recalcar la importancia de no tomar decisiones drásticas basadas en un solo evento. Especialmente mientras ese evento aún se está desarrollando.


Dejarnos llevar por nuestras emociones y tratar de evitar rápidamente el dolor es un instinto arraigado en lo más profundo de nuestra naturaleza. “Esto no me gusta. Tengo que evitarlo. ¡Hay que hacer algo ya!”.


Pero analicemos, aunque sea rápidamente, los hechos. ¿Cómo podríamos protegernos de estos flash crash en el futuro respetando nuestras creencias y filosofía de inversión?


Posiblemente la solución pasaría por utilizar medidas de tendencia más rápidas, diseñadas para evitar estos escenarios en vez de para salir airoso de periodos de pérdidas profundos y prolongados en el tiempo.


Solo hay un problema: que no es muy buena idea.


Evitar caídas repentinas tiene un coste muy alto. Los sistemas reaccionarían también ante todas las caídas que tras arrancar finalmente no terminan materializándose, que son muchas. Eso significa que el sistema nos obligaría a entrar y salir constantemente con el consecuente aumento de costes de operativa y costes de oportunidad creado si, finalmente, volvemos a entrar al mercado constantemente a un precio superior. Una mala estrategia.


Equilibrio y gestión de riesgos


Desde River tratamos de participar del crecimiento a largo plazo y a la vez proteger nuestro patrimonio, pero no podemos evitar la máxima de que no hay retorno sin riesgo.


Sin embargo, eso no significa que tengamos que concentrar nuestras posiciones asumiendo solamente un tipo de riesgo (como los asociados a invertir en renta variable). Lo que si que podemos hacer es tratar de diversificar y esparcir esos riesgos, transformándolos en otros, de modo que reduzcamos la posibilidad de que al materializarse espontáneamente ninguno de ellos sea capaz de hacernos besar la lona. Aún y así, en ocasiones nos tocará sufrir y aguantar.


Individualmente cada una de nuestros activos y estrategias pasará por periodos de bajo rendimiento. Puede que haya periodos en los que no lo notemos. Habrá momentos en que esas caídas se vean compensadas por el buen resultado de otras piezas de la estrategia. Esperemos que sean los más, pero no siempre será así.


“Los mercados son un mecanismo de transferencia de riqueza entre aquellos que tienen un plan y son capaces de ejecutarlo y aquellos que no.”


Tener un plan y llevarlo a cabo es difícil durante periodos de estrés. Si fuera fácil todo el mundo lo haría.


Diseñado en la nevera


Nuestro modelo de inversión es la consecuencia de estudiar el funcionamiento de los mercados con calma y sin prejuicios. Ha sido diseñado en frío precisamente para que, durante periodos de alta volatilidad y estrés, podamos ceñirnos a él sistemáticamente y sin excepción.


Aprovecho el momento para agradecer a todos aquellos que también han seguido con su propio plan continuando con aportes mensuales y comprometiendo sus ahorros durante las últimas semanas al fondo. Hemos sufrido también algunos reembolsos, pero las entradas son netamente positivas. El apoyo constante de partícipes a River ha hecho que la gestión del fondo fuera mucho más fácil.


Confío en que nuestra combinación de activos y estrategias nos permitirá atravesar esta crisis de una pieza y que nos permitirá posicionándonos para aprovechar el escenario de oportunidades generacional que terminará emergiendo al otro lado del túnel.


Así que no. No creo que sea momento de cambiar nada.


Cualquier pregunta o duda, por favor no dudéis en poner son contacto conmigo.


Podéis hacerlo a través de un correo en rafael.ortega@esferacapital.es, en twitter en @riverpatrimonio o uniros al chat de telegram #participaryproteger, al que podéis acceder mediante esta invitación https://t.me/joinchat/LHUb31DzG75jr_eit1z51Q


Saludos,


Rafa




Y como bonus track, para los que no hayan tenido suficiente, una pequeña historia de ciencia ficción, con moraleja final:


En un remoto y lejano planeta empantanado el joven aprendiz de Jedi Luke Skywalker tiene una visión. En ella ve a sus amigos. Están sufriendo, en problemas. Luke siente que debe de hacer algo. Quiere ir a rescatarlos, aún sin haber terminado su entrenamiento. Yoda, su Viejo maestro, le suplica.


- “Luke, completar el entramiento debes.”


Pero Luke ha visto el futuro. Sabe que sus amigos están en peligro.


- “Pero maestro, no puedo sacar la visión de mi cabeza. Son mis amigos. Tengo que ayudarles.”


Yoda lanza al joven aprendiz un último aviso,


“Si marchas ahora, ayudarlos podrías, pero destruirás todo por lo que ellos han luchado y sufrido.”


Luke no hace caso. No puede simplemente “quedarse sin hacer nada”. Sale disparado en un esfuerzo por salvar a sus compañeros en aprietos.


Luke fracasa. Han solo es capturado, congelado en una placa de carbonita y entregado al caza recompensas Bobba Fett que lo eviará con Jabba the Hutt. Si, rescata a la princesa Leia, pero se encuentra con Darth Vader (“Luke, yo soy tu padre…”) contra el que pierde una mano en duelo.


¿La moraleja? Incluso en una galaxia muy, muy lejana, dejarse llevar por la frustración y actuar sin preparación suele acabar en desastre.

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