• Rafael Ortega

Simplicidad -sin fragilidad- para un mundo incierto.

Actualizado: mar 7

Estimados partícipes y amigos de River y Kronos.

Mucha de la investigación financiera en la que basamos la filosofía River sugiere que la heurística simple tiende a ser más sólida que las soluciones teóricamente óptimas y más complicadas. Como inversores tenemos que tratar de favorecer la simplicidad frente a la complejidad innecesaria.


La simplicidad es la máxima sofisticación

Leonardo da Vinci


Sin embargo, si llevamos esta idea demasiado lejos, la excesiva simplicidad puede introducir una importante cantidad de fragilidad en un proceso de inversión.

Es decir, que si bien vamos siempre a tratar de encontrar soluciones simples estas siguen teniendo que solucionar los problemas de forma robusta para ser válidas.


Simplicidad ¿Elegante o frágil?


Desde mi punto de vista a lo que deberíamos aspirar no es a la simplicidad, sino a la elegancia. Elegancia entendida en el sentido ingenieril o matemático de la palabra, es decir, a la búsqueda de soluciones que sean tan sorprendentemente sencillas como eficaces.


Veamos algunos ejemplos de todo lo contrario; simplicidad con fragilidad.


¿Hay algo más simple para el problema del inversor equilibrado que busca participar del crecimiento económico y proteger su patrimonio que invertir un 50% de su cartera en acciones globales y el otro 50% en bonos globales y reajustar su cartera una vez al año el día de su cumpleaños?


Esta solución al problema no solo es extremadamente simple, es que encima hubiera funcionado excepcionalmente bien para muchísimos inversores durante larguísimos periodos de tiempo. Sin embargo, tras esta solución extremadamente simple se esconde también una extrema fragilidad ante determinados escenarios que podrían terminar siendo desastrosos.


Como es evidente para cualquiera que conozca la diversificación estructural esta cartera obvia por completo la posibilidad de que el ciclo económico nos traiga escenarios inflacionarios. De ocurrir, incluso si no son dominantes, un inversor puede verse fuertemente castigado.


Es precisamente por esto que simplemente cambiando la secuencia de retornos (intercambiando buenos resultados primero y malos después o viceversa) esta estrategia puede ofrecer resultados abrumadoramente diferentes.


Pongamos un ejemplo propuesto por Mike Philbrick de Resolve Asset Management en uno de sus formativos 12 Days of Investing Wisdom que también comentamos brevemente en nuestra charla con Rodrigo Gordillo e Ignacio Villalonga.


La importancia de la secuencia de retornos


Inversor americano que se retira en 1966 y que vive hasta 1997. Treinta años donde la bolsa americana ofrece un 8% de rentabilidad anualizada. Una cartera combinada de acciones y bonos hubiera ofrecido algo menos, pero quedémonos con acciones esta vez. ¿Fácil no?


Solo que desde 1966 a 1981, un periodo inflacionario, su cartera obtuvo un 0%. Después, de 1982 a 1997 consiguió un 16%. Así que podríamos imaginar a dos empresarios que venden su negocio o quizá dos trabajadores que han estado ahorrando para complementar sus rentas con su plan de pensiones privado tras la jubilación. Pongamos que han previsto retirar un 5% de su capital anualmente durante los próximos treinta años.


El primer inversor obtiene un 0% de 1966 a 1981 (ni hablemos de la volatilidad que tiene aguantar). En el año 15 se ha quedado literalmente sin capital.


Pero al segundo inversor le vamos a dar primero los retornos de 1982 a 1997 y luego los de 1966 hasta 1997. Le hemos cambiado la secuencia de retornos. Pues bien, este tipo no solo vive tranquilamente treinta años retirando un 5% al año (que hubiera crecido sustancialmente en sus primeros años) sino que termina dejando a sus herederos una fortuna de varios millones de dólares.


Recordemos:


Se trata de exactamente la misma estrategia. Una estrategia terriblemente simple que incluye buenas ideas (bajo coste, baja rotación, indexación) y que hubiera hecho a muchos inversores alcanzar sus objetivos sin problema, pero un talón de Aquiles que de ser alcanzado por una inesperada flecha (o no tan inesperada) puede acabar con todo.


Su estrategia era simple, pero frágil.


Puedes tener mucha suerte, pero puede ser de la mala.


Qué decir de la segunda parte de la estrategia que podría pasar desapercibida: rebalancear el día de tu cumpleaños.

De nuevo una estrategia simple y fácil de ejecutar. Una estrategia con la que la gran mayoría de veces obtendríamos un resultado aceptable, casi inapreciablemente diferente entre quienes nacieron un día de un mes o lo hicieron otro.


Hasta que deja de serlo. Al no tener en cuenta el potencial riesgo de tener mala suerte con el timing de ese ajuste estás exponiendote al efecto del azar. Lamentablemente hay dos tipos de suerte.


En uno de nuestros artículos sobre diseño de carteras Ignacio Villalonga y yo ya vimos que podía ocurrir en este y otros casos si no tenías esto en cuenta.


Dentro del mundo de la inversión indexada buy & hold es frecuente escuchar que uno puede diseñar su asignación de activos y simplemente rebalancear su cartera a principio del año, en la fecha de su cumpleaños, o en cualquier otro momento, y olvidarse. Muchos inversores intuyen pues que cuándo rebalanceamos da igual. Se equivocan.


Vamos con otro ejemplo:


Tartas y rebalanceos


Imaginemos que seleccionamos a 365 personas nacidas cada una en un día diferente del año y les hacemos invertir en una cartera de acciones y bonos globales haciendo que sencillammente reajusten su cartera el día de su cumpleaños (o el más cercano a este).


Por necesidad, con el paso del tiempo tiempo, algunos de ellos, por pura suerte, rebalancearán sus posiciones justo antes de momentos críticos, mientras que otros lo harán justo después. Esto inevitablemente generará resultados bien diferentes entre unos y otros.

Diferenccia máxima anual entre el mejor y peor día para reajustar una cartera 50/50. Fuente: Elaboración propia.


En nuestra simulación encontramos que la diferencia entre el mejor y el peor día para reajustar la cartera llegó a sobrepasar el 11% en el año en 2010. Muchas veces rondaba el 2%.


Si comparamos solo dos meses fijos, como hace Corey Hoffstein de Newfound Research en este artículo vemos también que la mayoría de veces no hay mucha diferencia, hasta que de pronto se materializa un gran evento que genera diferencias importantes.

Fuente: Newfound Research


Por si alguno lo está pensando no hay motivos para esperar un efecto de reversión a la media en estos resultados. Estas grandes diferencias son difícilmente recuperables una vez se materializan estos riesgos de timing de manera tan dramática.


Lamentablemente, tampoco hay manera de saber con antelación cuándo es el momento idóneo para reajustar la cartera.


¿Y qué hacemos?


Olvidémonos ahora de la cartera de acciones y bonos rebalanceada una vez al año. Se trata simplemente de un ejemplo con el que ilustrar lo verdaderamente importante:


La búsqueda de la elegancia: simplicidad sin fragilidad.

Este análisis solo pretende resaltar algo que debería resultar evidente pero que no siempre lo es: Como inversores en un mundo incierto deberíamos de favorecer la simplicidad frente a la complejidad innecesaria. Esto de por si es complicado ya que conductualmente muchas veces prefiramos equivocadamente sistemas complejos que buscan respuestas perfectas frente a soluciones sencillas todo terreno.


Sin embargo, no debemos caer tampoco en el error de preferir siempre aquello que es más simple sencillamente por el hecho de serlo. Las soluciones han de ser a la vez simples y eficaces. Han de equilibrar simplicidad sin fragilidad.


La solución

La solución a este problema no es un giro de 180 grados en búsqueda de algo perfectamente óptimizado. No hacen falta parámetros perfectos, estrategias ideales ni bolas de cristal. No necesitas saber que activos funcionarán mejor en el futuro ni averiguar el día perfecto para reajustar tu cartera.


La solución al problema tampoco es rezar para que no me toque a mi o ignorar estos riesgos. Una cosa hemos de tener clara: hacer como un riesgo no existe no lo hace desaparecer.


La solución en un mundo incierto es detectar los riesgos a los que nos exponemos y decidir como vamos a gestionarlos.


La gestión de riesgos empieza y acaba con diversificación.

¿Es diversificar tan complicado?


Diversificar estructuralmente tu cartera combinando diferentes activos que funcionan en distintos escenarios económicos es un proceso ligeramente más complicado que no hacerlo, pero reduce significativamente la sensibilidad de tu cartera al azar del ciclo económico y la hace más robusta.


Diversificar entre estrategias de gestión de cartera que funcionan mejor en diferentes entornos de mercado es ligeramente más complicado que no hacerlo, pero introduce la oportunidad de protegerte en caso de que se cronifiquen escenarios terriblemente negativos para cualquiera de ellas.


Diversificar temporalmente los ajustes de tu cartera, programando una serie de reglas que impiden que hagas movimientos bruscos con tu asignación de activos (sea esta buy & hold, trend o una combinación de ambas) es ligeramente más complicado que no hacerlo, pero reduce drásticamente el riesgo de tener mala suerte con el timing de tus rebalanceos o ajustes.


Sencillez sin fragilidad = elegancia

Encontrar la solución más sencilla que siga solucionando el problema con robustez, la solcuión más elegante, es el objetivo.


La pregunta que hemos de hacernos es si el beneficio marginal que nos aporta cada nuevo nivel de diversificación vale la pena. Si es eficiente en costes, si es factible operativamente, etc.


Si complicar nuestra cartera aumenta significativamente nuestra diversificación ante riesgos importantes esta complicación ha de considerarse.

¿Supone esta complejidad un gran esfuerzo?


Por suerte estamos en 2021 por lo que una vez diseñadas las reglas de gestión la complejidad medida en esfuerzo se esfuma.


Diversificar entre diferentes activos, combinar diferentes estrategias o utilizar técnicas de ajuste de posiciones peude sonar muy compliicado, pero la realidad es que yo personalmente podría perfectamente gestionar River Patrimonio y Kronos desde mi teléfono móvil. Por lo general se trata de añadir unas pocas sumas, restas, multiplicaciones o dividisiones más. Unos minutos más con una calculadora de mano. Unas pocas lineas más de código si lo tienes automatizado (que es el caso).

En el próximo artículo entraré en algo más de detalle acerca de como he tratado de hacer de River Patrimonio una estraegia más elegante, simplificando piezas y proceso sin entorpecer la diversificación que ofrece nuestra estrategia (diría que hasta ampliándola). ¡Gracias por tu tiempo!

Caveat emptor. Rafa Valencia, Marzo de 2021.

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